El chunche. Después de evadirlo un rato, intentando otros caminos de encuentro metafísico, pensando durante un tiempo que talvez la filosofía podría iluminarme de alguna forma; dedicada también a la maternidad, siendo lo más exacta posible en cuánto al grado de perfección con el cual se demuestra amor...
Descubrí un día reciente, ayer quizás, que los filósofos sólo quieren estar descalzos y ser alabados, no tanto por lo que dicen, sino por lo que piensan que saben. Talvez las únicas convicciones que nos quedan son aquellas que sobreviven después de ponerse en los pies de una madre que no sabe qué putas enseñarle a su hijo. De cualquier manera, todavía no comprendo porqué las casas de los filósofos son sucias. Será por eso que siempre están enfermos.
En cuestiones de maternidad, poco a poco el niño se independiza, descubre, compara, repite, aprende, imagina. Camina. No tiene un año y ya camina. Sin embargo, parece que no le enseñé nada. Parece que estoy pintada. JAJA. Renace entonces, un miedo loco y oculto, cuando pienso: y qué hay luego cuando no hay nada, cuando no hay nadie? Quién queda cuando todos están encaminados, ocupados con sus negocios. Regreso a Facebook, donde todos no existen. JAJA. Entonces regreso a mí, adónde me fui, porque desaparecí, hace algún tiempo desaparecí. Entonces recuerdo que la voz no alcanza y que una vez estuve cansada. Cansada de mí misma y de los otros. Cansada de las horas y de decir lo mismo, siempre lo mismo.
Así, de repente, volví a existir. Para no aburrirme, para no olvidarme por completo del "yo". Fue bueno despertar sobresaltada, rapidito, reconocer en pocas horas de actividad, que estar callada un tiempo nos obliga a escuchar mejor. De cualquier manera ya es hora. Se acabó el silencio.
Descubrí un día reciente, ayer quizás, que los filósofos sólo quieren estar descalzos y ser alabados, no tanto por lo que dicen, sino por lo que piensan que saben. Talvez las únicas convicciones que nos quedan son aquellas que sobreviven después de ponerse en los pies de una madre que no sabe qué putas enseñarle a su hijo. De cualquier manera, todavía no comprendo porqué las casas de los filósofos son sucias. Será por eso que siempre están enfermos.
En cuestiones de maternidad, poco a poco el niño se independiza, descubre, compara, repite, aprende, imagina. Camina. No tiene un año y ya camina. Sin embargo, parece que no le enseñé nada. Parece que estoy pintada. JAJA. Renace entonces, un miedo loco y oculto, cuando pienso: y qué hay luego cuando no hay nada, cuando no hay nadie? Quién queda cuando todos están encaminados, ocupados con sus negocios. Regreso a Facebook, donde todos no existen. JAJA. Entonces regreso a mí, adónde me fui, porque desaparecí, hace algún tiempo desaparecí. Entonces recuerdo que la voz no alcanza y que una vez estuve cansada. Cansada de mí misma y de los otros. Cansada de las horas y de decir lo mismo, siempre lo mismo.
Así, de repente, volví a existir. Para no aburrirme, para no olvidarme por completo del "yo". Fue bueno despertar sobresaltada, rapidito, reconocer en pocas horas de actividad, que estar callada un tiempo nos obliga a escuchar mejor. De cualquier manera ya es hora. Se acabó el silencio.
4 mergulhos:
...Brindo por ese regreso a vos y a tu voz. Abrazoooooote
Para todo hay un tiempo dijo algún filósofo. Qué bueno oirte, y además con cosas tan acertadas. Solo que no creo que todas las casas de los filósofos estén sucias o que los filósofos necesariamente quieran que se les alabe por lo que supuestamente saben. Y a todo esto: ¿Qué o quién es un filósofo?
Un abrazo.
Gracias a los dos por pasar.
Quime, será que existe algún filósofo que no fume o que limpie su propio baño? Tendría que verlo con mis propios ojos. jaja.
paso y recuerdo que "chunche" es tu palabra definitivamente.
(una vez algún profesor de francés me regañó porque tenía mi portafolio lleno de "chunches", o "chuncherequeando", del puño y letra de mi querida tartaruga.)
además de que esta separación de ser mamá y serlo desde otro lado es admirable.
ojalá todas lo hicieran.
Postar um comentário