22/04/10

Fragilidades

Deberíamos...-no me gusta empezar con esta palabra pero bueno....-, deberíamos de reconocer todos los días que la vida es frágil, muy frágil.

Hace poco se fue la luz, por media hora aproximadamente. Una tormenta medio loca en Curitiba y luego el apagón, pero fue sólo en mi barrio, lleno de edificios altos; yo vivo en el piso décimo primero. Lo que pasa es que la luz se fue y con ella la internet, el teléfono, el ascensor... Pensé que no tenía foco, ni velitas, ni nada. Esta casa no es digna de una tica...

Decidí calmarme, y recordar que la luz, cuando se va, no suele ser tragedia en mi país. Recordé también que recién llegada a Brasil, en el 2005, me asusté porque alguién puso la cama a la par de la ventana, y cómo lo que a uno le enseñan de carajilla no se olvida tan fácilmente, "-nunca a la par de la ventana, Catalina, porque puede temblar-", todavía hoy, viviendo en un país dónde las probabilidades de temblar son prácticamente inexistentes, no pongo la cama a la par de la ventana, ni loca.

Pensando más en plena oscuridad, se me vino a la cabeza la muchacha que asaltaron a mi lado el día de ayer. Estábamos caminado en el centro, con el coche, mi hijastro, mi bebé. Fue todo tan rápido, en cuestión de segundos la dejaron sin nada, y aunque la muchacha estaba a mi lado yo no vi al tipo, apenas la vi a ella llorar su desventura y de inmediato pensé en pasar la calle y salir de allí lo más rápido posible, instinto de sobre vivencia supongo, digamos miedo.

Pensé también en las cosas que valen la pena y en las que no. Ir a CR ahora me resulta difícilmente caro por asumir otros compromisos... Ahora en mayo mi mamá va a ser operada de la vesícula, y aunque dicen ser una operación sencilla, duele en el alma estar lejos y no saber ni cómo escribirle que la plata no alcanza.

Pienso por todo eso y otras cosas que la vida es frágil, casi una mierda y que es una mera coincidencia estar vivos. Vino la luz, no tengo diario, cuadernos ni candelas, pero es importante anotar todo esto por si acaso.

Está lloviendo.

2 mergulhos:

macizo disse...

Catica, solamente puedo decirte que mi sensación posterior al terremoto fue tan tan como la que describís acá... Se fue la luz y de repente de nada sirve tener la mejor computadora y un cochino celular con las pilas descargadas: lo que se necesitan son fósforos, linternas, velas y, claro, un radio de pilas pa saber qué pasó. Lo que se necesita es calma y reconciliarse con esa fragilidad de la que estamos hechos. Es bueno sentirse así, como que uno pone las paticas en la tierra. No sé cómo decirtelo, pero te entiendo. y esa distancia..mae, duele. Pero tu mamá tiene que saber que estás con ella, como siempre ha sido.

Abrazo grande y beso en la pancita.

Tartaruga disse...

un radio de pilas, un radio de pilas, un radio de pilas! Mi abuelo, en paz descanse, sabia el secreto del radio de pilas.
Gracias amiga. Un abrazo enorme.