Supongo que en eso me he convertido. También en censura. Tuve que bloquear facebook y youtube, al menos durante el tiempo en que dure la guerra fría que existe entre mi hijastro y yo.
La guerra comenzó el lunes, cuando el quinceañero decidió hacerse oficialmente "punk", mediante un corte radical de su cuero cabelludo, corte que él mismo decidió ejecutar. El acuerdo que teníamos antes era que él podría oficializar su nueva personalidad después de terminar el cole, ahora a mediados de junio. Pero él decidió adelantarse unas dos semanitas. ("No se debe negociar con adolescentes", dónde leí esto antes?)
Para peores, el nuevo corte combina con las botas de tela negra que su estúpida "stepmom" (sí, yo) le compró dos semanas atrás, y también con los "skinny jeans" que tanto imploró para adquirir con promesas de buen comportamiento. Sin olvidar la imprudencia de defenderlo y ayudarlo cuando su padre estaba en contra de la idea nueva de teñir sus cabellitos con el color más oscuro posible, un mes atrás. Lo que me impresiona es la fuerza y rapidez con la que un adolescente cambia de personalidad y estilo, todo con la excusa de "ser ellos mismos" y "expresarse libremente".
Así fue saliendo el muchacho de su fase "roots", eliminando sus "dreads", apagando los sonidos de Bob, y con señales claras y evidentes de no estar consumiendo la droga simbólica de paz y amor.
Estas fases son normales, dicen....Aún así no estoy del todo convencida, y el miedo que flota a estas horas de la madrugada me quiere alertar alguna cosa. También pienso que comparando las dos fases, aquella de "paz y amor" era un poquito mejor...
Mi otra preocupación con esta nueva personalidad son los afiches de anarquismo y racismo que comenzaron a flotar en la recámara del chico, quien se declara así mismo como un "social-anarchist" (ajá sí, no me haga reír).
Alexandre Frederico mira a su hermano todos los días...lo admira, le sonríe. Para un niño de un año y seis meses la apariencia del otro es completamente inofensiva pues los niños de esa edad no juzgan, no saben lo que es negro con rojo o la imagen nazi en la pared de un cuarto. Supongo que por allí también creció mi revolución.
Me convertí en censura. Me convertí en madre. Me volví intolerante y con este atrevimiento eliminé cada póster anarquista, cada imagen roji-negra, cada símbolo que a ^mi^ "entender" era sinónimo de violencia.
Con este acto se fue también el acceso a youtube y a facebook, también el programa de itunes del computador central de mi casa.
No me hablen de falta de comprensión o flexibilidad. Hoy y por las próximas semanas soy TOLERANCIA CERO.
2 mergulhos:
Pucha, qué duro. No sé que haría yo en un caso así, quizás eso mismo: cero tolerancia. Un abrazo.
Sabes que lo paró la policia militar aqui en Brasil....a veces los adolescentes no saben en lo que se meten, pero que le vamos hacer.....
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